Por qué es importante un buen acabado cuando se le presenta al público una fotografía

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El arte contemporáneo cada vez toma caminos más insospechados. Asistimos a un momento de una diversidad creativa impresionante, donde coexisten técnicas y procedimientos artísticos diferentes, desde los más tradicionales hasta los más innovadores. Para muchos teóricos y artistas la importancia de la creación radica en el proceso, y no dejan de tener razón, sobre todo si pensamos en la producción artística que privilegia la acción y la interacción con el público. Sin embargo, ¿qué pasa entonces que la fotografía contemporánea? ¿Estarán los fotógrafos escudándose detrás de esta dinámica de la importancia del “proceso” para descuidar el resultado? ¿Es realmente importante el acabado en la fotografía?

Queda claro que la fotografía participa igualmente de todos los cambios formales y conceptuales que les son propios al arte contemporáneo. El artista, en función del discurso que quiera expresar es libre de jugar con los formatos, los soportes y la visualidad de la imagen en sentido general. Pero una cosa es ser creativo y otra muy diferente entrar en cierta zona de descuido que lejos de reforzar la pieza va en detrimento de ella.

Cuando elegimos mostrar la fotografía de manera convencional, impresa o revelada y montada con marco y cristal es sumamente importante ser cuidadosos en la presentación. La rigurosidad y buen gusto con que el fotógrafo presenta su trabajo habla de la importancia que le otorga a este. Cuando el público tiene ante si una fotografía impresa o montada de manera incorrecta inevitablemente pierde el interés en ella aun cuando se trate de un buen trabajo fotográfico.

El papel sobre el cual se ha de imprimir la imagen es sumamente importante. Este es un aspecto en el que se debe ser cuidadoso porque son muchos y diversos los papeles de impresión: mates, con brillo, de mayor o menor gramaje, que absorben mejor o peor la tinta… por lo que debemos imprimir sobre un papel de calidad cuyas características se correspondan con el mensaje que se desea transmitir. Una misma imagen puede apreciarse de una manera sobre un papel mate y de otra muy diferente sobre un papel de brillo.

No siempre un formato grande es sinónimo de calidad. Hay piezas a las que les van bien los grandes formatos y otras que se ven de mejor manera en pequeñas dimensiones. Este es un factor que hay que tener en cuenta pues contribuye igualmente en la recepción correcta del mensaje de la obra. Por ejemplo, a unas piezas que les favorece el gran formato son a las que presenta Adrián Fernández en la 12 Bienal de La Habana como parte de la serie Réquiem. Son piezas de dos metros cuya factura obliga al espectador a alejarse para apreciarlas de manera correcta. Son imágenes que están destinadas a impactar y necesitan de ese formato. Por el contrario, Pedro Abascal, muestra un conjunto amplio de imágenes documentales de su viaje a China en un formato aproximado de 40 x 50 cm. Las piezas crean la intimidad que busca el artista proyectar con su exposición, que el espectador dialogue con sus memorias. Estas piezas en un formato mayor hubiesen perdido toda su riqueza.

Por otra parte, si elegimos el gran formato, es importante buscar los recursos necesarios para que las piezas tengan un acabado perfecto. Por ejemplo, Adrián Fernández adhiere la impresión fotográfica a pvc, este acabado le da a la pieza la solidez necesaria para reproducirla en grandes dimensiones. Pero imprimir simplemente en papel fotográfico es muy riesgoso cuando la pieza pasa de un metro, es lo que al parecer le ocurrió a algunas de las piezas de Jorge Otero en la 12 Bienal de La Habana, el gran formato con un papel sencillo llevó a que las piezas inevitablemente se bandearan.

Un acabado que debe cuidarse es cuando se imprime sobre lienzo. Lo primero es velar por la calidad de la impresión, pues si no es buena puede dar lugar a que se corra la tinta, lo cual sería un desastre. En segundo lugar, que la imagen esté impresa sobre lienzo no quiere decir que sea una pintura, sigue siendo una fotografía y requiere igualmente de un montaje cuidadoso. Al agregarle un marco acorde con las características de la imagen la visualidad de la pieza se enriquece, por el contrario, si se deja simplemente con el bastidor, como en el caso de la pieza que presenta Erick Coll en una de las exposiciones colectivas de fotografía en la 12 Bienal de La Habana, no solo pierde riqueza la imagen, sino que puede traer alguna complicaciones en el momento del montaje. En tal sentido, La moldura es sumamente importante para otorgarle elegancia a la pieza. Es necesario que el marco no se elija de manera arbitraria, su forma y color debe estar en completa sincronía con los colores y características de la imagen.

Ser descuidados no será nunca sinónimo de ser un buen artista contemporáneo. La calidad, la elegancia y el buen gusto son conceptos que, por suerte, aún siguen vigente en las dinámicas del arte actual ¡Apliquémoslo a nuestras fotografías!