Joaquín Blez: El fotógrafo del mundo elegante

Joaquín Blez Marcé (Santiago de Cuba, 1886 – La Habana, 1974) es considerado uno de los grandes exponentes de la fotografía de estudio en Cuba. Desde joven se apasionó por el mundo de la fotografía, y con solo 14 años comenzó a trabajar como aprendiz en el taller de Antonio Desquirón. En 1901 tuvo la oportunidad de viajar a Jamaica como fotorreportero para documentar los sucesos de un terremoto allí ocurrido. Con una cámara confeccionada por él mismo, muchas de las imágenes resultantes fueron realmente conmovedoras. Sin embargo, más allá de esta experiencia, Blez no volvería a hacer este tipo de fotografías. En 1906 monta su primer estudio de fotografía en Chaparra, en su natal Santiago de Cuba. Allí conoció a Mario García Menocal, administrador del Central Chaparra en aquellos momentos y posteriormente presidente del país. Este vínculo lo llevaría a trabajar como fotógrafo presidencial por algún tiempo.

joaquin-blezAños más tarde Blez decide trasladarse a La Habana e instala en la calle Neptuno su estudio fotográfico, el cual pronto comenzaría a dar de que hablar entre la burguesía habanera. No pasó mucho tiempo para que comenzara a publicar sus imágenes en algunas revistas como Social, El Hogar y en las crónicas sociales del Diario de la Marina.

Durante la década del veinte el fotógrafo se dedicó al ampliar sus estudios e investigaciones sobre la fotografía. Estudió en Milán, viajó por Francia Alemania y los Estados Unidos y en 1925 patentó el invento de un procedimiento para obtener imágenes positivas en cristal o celuloide con reflejos metálicos. A finales de esta década, el hecho de que la revista Carteles decidira sustituir las imágenes de desnudos foráneos por imágenes de cubanas, llevó a Blez a iniciarse en este tipo de fotografías. Sus desnudos, con una notable impronta del Art Nouveau, no buscaba resaltar rasgos sexuales o eróticos. Las poses y elementos decorativos empleados por las modelos muchas veces anulaban la presencia de los atributos sexuales, dando como resultados fotografías en la que solo primaban la belleza y la sensualidad femenina.

Por sus retratos se hizo sumamente famoso y llegó a autodenominarse “el fotógrafo del mundo elegante”. Su lente captó a una buena parte de la burguesía habanera del momento atraida por la excelente calidad del resultado visual. Lo distintivo de las fotografías de Blez radicaba en el uso especial que hacía de la luz, la inigualable capacidad para ocultar las imperfecciones físicas a partir del manejo del lente, así como las atmósferas bucólicas y galantes en que ubicaba a sus modelos.

En los años siguientes participó en un gran número de exposiciones en Cuba y Estados Unidos y obtuvo varios premios. En su afán de perfeccionar cada vez más su trabajo, estudió en Hollywood las técnicas modernas de maquillaje e iluminación. A su regreso a La Habana en 1939 integró el Club Fotográfico de Cuba.

En sus retratos podemos apreciar varias etapas que nos hablan de un artista en evolución constante. Sus primeros trabajos están marcados por el privilegio que hace del rostro y la belleza de este. Pone especial interés en las sonrisa y la mirada de sus modelos en busca de la expresividad. En periodos posteriores complejiza más las composiciones y comienza a prestar atención al llamado retrato de glamour, buscando la expresividad no ya el rostro sino en la fisonomía del retratado. A fines de los años cuarenta, con el influjo de las revistas de moda, comienza a trabajar el nuevo glamour. En estos momentos privilegia el vestuario y las poses un tanto forzadas de los modelos, explayando las posibilidades expresivas del cuerpo.

De este modo, resulta imposible hablar de la fotografía cubana sin referirse a Joaquín Blez. Sus imágenes guardan la esencia de toda una época y aun cautivan por tanta belleza y perfección formal.