Korda fue mucho más que el fotógrafo de la Revolución - Izuky Photography : quinceañeras y bodas en la habana, cuba. Fotógrafo Izuky Pérez

Korda fue mucho más que el fotógrafo de la Revolución

 

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Para muchos, Alberto Díaz Gutiérrez (Korda) es el fotógrafo de la Revolución, para otros Korda fue mucho más que el fotógrafo de la Revolución.

Las fotografías de Korda de los líderes revolucionarios siempre tuvieron gran impacto y han recorrido el mundo, sobre todo la imagen del Che, titulada Guerrillero heroico, la cual, luego de la muerte Che se convertiría en la imagen más conocida y reproducida del mundo después de la Mona Lisa de Davinci. Según el propio Korda, esta fotografía fue un “instante de suerte”. El 5 de marzo de 1960 durante un acto en conmemoración a las víctimas del atentado al vapor francés La Coubre, el Che se encontraba en la segunda fila sobre un escenario improvisado para el momento. De pronto dio un paso adelante y quedó por unos segundos en el primer plano de la escena, tiempo que le daría espacio a Korda para tomar solo dos fotogramas antes de que retomara su posición. Una de ellas sería luego una de las fotografías más famosas del mundo.

Korda venía del mundo de la moda. En su estudio de la calle 21 en el Vedado se dedicaba junto a su compañero Luis Peirce a hacer fotografía comercial y publicitaria cosechando grandes éxitos. Al triunfo de la Revolución, Korda, con treinta años de edad, decidió que esta era un acontecimiento que debía ser inmortalizado fotográficamente y es así como abre un archivo en su estudio dedicado a las imágenes de la Revolución. Fidel veía las imágenes que se publicaban de Korda en las revistas y les gustaban. Es así como es invitado a acompañar a Fidel en calidad de fotorreportero en sus primeros viajes a Venezuela y New York. Desde entonces acompañó al líder revolucionario durante nueve años, legando a la posteridad imágenes llenas de fuerza y belleza.

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Sin embargo, Korda nunca asumió la fotografía de la Revolución desde una perspectiva de comprometimiento político y social, su compromiso estaba con la perfección de la imagen. En tal sentido, aplicó las técnicas y conocimientos sobre la fotografía de moda a la fotografía de los líderes revolucionarios, de ahí la grandilocuencia y espectacularidad de las imágenes concebidas. Korda acompañó a Fidel en momentos públicos y privados, documentando las expresiones y sentimientos del líder, sin embargo, nunca fue designado como fotógrafo oficial ni recibía dinero por ello.

En la medida en que avanzaba la década de los sesenta el ambiente comenzaba a cambiar. De la dinámica casual e imprevista de los inicios se pasaba a la planificación, a la institucionalización, a la revisión de tendencias negativas. El acceso a Fidel, tan fácil en los primeros años, se convertía ahora en una cuestión de seguridad nacional. Las cosas cambiaron para el fotógrafo, tanto que en 1968, Studios Korda fue intervenido por el Departamento de Lacra Social del Ministerio del Interior. Según contaba el propio Korda, se lo llevaron todo. Gracias a que actuó rápido y llamó a Celia Sánchez lograron salvar el “archivo de la Revolución”, el cual fue trasladado al Consejo de Estado, el resto de las imágenes de moda y publicidad desapareció para siempre junto con los Studios Korda.

Luego de este suceso Korda decidió dedicarse a la fotografía asociada al mar. Durante diez años fotografió mucho de los mares cubanos convirtiéndose esto en un nuevo aliento y una nueva fuente de creatividad. Con la poca obra de la Revolución que le quedaba decidió viajar por el mundo y mostrar su trabajo. Murió en París de un infarto cardíaco en el 2001 a los setenta y dos años de edad. Se encontraba de visita en este lugar con motivo de una de sus exposiciones. Murió de repente, durante la sienta, pero acompañado de su siempre apreciado trago de ron Havana Club añejo 3 años y una cubana joven y bonita. Durante su entierro, Fidel al enterarse de la manera en que había muerto comentó “ese era Korda”.

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