Óscar a la mejor fotografía es para Birdman

El film visualmente más hipnótico de los últimos años, que también le ha supuesto a Iñárritu alzarse con el premio al mejor director, nos da pie a que analicemos más a fondo su estructura y su puesta en escena tan especial.

Puesta en escena es precisamente lo que hace atractiva la película Birdman y cómo esa escena, ese escenario por donde se mueven vertiginosamente los personajes, se vuelve junto con Keaton, protagonista indiscutible de un film que nos agarra desde sus primeras notas visuales.

Narrativamente nos encontramos con un (falso) plano secuencia infinito aunque cortado en determinados planos, que no nos deja respirar como espectadores (salvo en algunos momentos donde nos dispersamos), ya que la cámara persigue a los personajes por el edificio del teatro y también en localizaciones como Times Square, lugar además muy concurrido apoyando aún más la idea de horror vacui sensorial. Y todo ello perfectamente acompañado por una música que va marcando a ritmo de percusión cada secuencia.

Presentar una trama que se basa en un rol teatral y fijar un guión apoyado en un plano secuencia más o menos lineal cronológicamente en el tiempo no es algo nuevo en el cine, salvo que en esta ocasión lo que hace que el ritmo no decaiga es ese fluir de las escenas que se suceden unas tras otras, gracias a una cámara que no deja de moverse entre los recovecos de bambalinas y del propio escenario. Una cámara que además consigue una sutileza extrema en algunas secuencias y que es capaz que enlazar la noche con el día con planos que, desde la calle, se acaban colando por la ventana del camerino del protagonista al amanecer.

Como espectadores, esa comicidad en el guión y ese movimiento de la cámara, la cual no hace sino bailar al son de las pulsiones de unos actores que tienen que poner su mejor sonrisa cuando el patio de butacas se levanta en aplausos, es lo que nos mantiene pegados al sillón sin haber probado bocado a las palomitas. Es una película que consigue que queramos saber qué genialidad se esconde a la vuelta de la esquina, que consigue que estemos impacientes por ver a dónde nos conducirá esa cámara.

Tomado de www.xatacafoto.com